El asistente IA que conoce todos tus expedientes (y no se inventa las fechas)

Casi todo lo que un abogado necesita saber a lo largo del día ya está escrito en algún sitio de su despacho. El problema es dónde: repartido entre cincuenta expedientes, doscientas notificaciones, contratos escaneados, actas de reuniones y una agenda de plazos. La información existe. Lo que no existe es una forma rápida de preguntarle.
Eso es exactamente el asistente IA de pleitox: un chat que trabaja sobre tus expedientes reales. No un modelo genérico al que le pegas texto, sino un asistente conectado a tu cartera, que consulta tus datos antes de responder y que te dice de dónde ha sacado cada cosa.
Qué le puedes preguntar
Escribes en lenguaje natural, como se lo dirías a un compañero que se hubiera leído todo:
- "¿Qué plazos vencen esta semana?" → los saca de tu agenda real, calculados con días hábiles y festivos.
- "Ponme al día del caso Martínez." → ficha completa: estado, órgano, cliente, qué hay dentro y qué ha pasado.
- "¿Qué se me puede escapar?" → plazos sin tarea preparada y expedientes parados sin novedades.
- "¿Qué dice el contrato sobre la penalización por retraso?" → busca en el contenido de tus documentos y te extrae el dato citando el documento del que sale.
- "Redáctame un email al cliente explicándole cómo va lo suyo." → un borrador en lenguaje claro, con el contexto real del expediente.
- "¿Tengo casos parecidos a este?" → cruza tu cartera por contenido, no por título.
- "¿Cómo voy este mes?" → escritos generados, casos cerrados, tareas completadas.
Y sigue el hilo: si después de preguntar por un caso escribes "¿y los próximos pasos?", sabe que hablas del mismo expediente. No hay que repetir el contexto en cada mensaje.
Por qué no se inventa las fechas
Esta es la parte que diferencia un asistente útil de un generador de texto plausible, y merece la pena entenderla porque es la razón por la que puedes fiarte de lo que te responde.
El asistente no adivina los datos duros. Cuando le preguntas por plazos, expedientes, tareas o recuentos, no "recuerda" ni deduce: lanza una consulta directa a tu base de datos y responde sobre ese resultado. La lista de plazos que ves es la lista de plazos que tienes, no una redacción verosímil de lo que podría haber.
Para el contenido —lo que dice un contrato, una notificación o un acta— usa búsqueda semántica sobre tus propios documentos y responde citando la fuente con una referencia clicable. Si la información no aparece por ningún lado, la respuesta es "no consta en la información disponible". No rellena huecos.
Es la misma línea que defendemos en prefiero una IA que diga «no lo sé»: un asistente que reconoce sus límites es el único con el que se puede trabajar sin revisarlo todo por detrás.
No ejecuta nada por su cuenta
El asistente puede proponer acciones: crear una tarea, abrir un expediente, cambiar el estado de un caso, marcar algo como hecho, posponer un vencimiento. Pero todo aparece como una tarjeta que tú confirmas. Nada se ejecuta solo.
Y hay cosas que directamente no hace desde el chat, a propósito:
- No envía correos. Redacta el borrador; enviarlo es tuyo.
- No comparte nada con el cliente. Para dar acceso al portal te lleva a la pestaña donde eliges exactamente qué queda visible, porque esa decisión no se toma en un chat.
- No presenta escritos ni firma. La actuación procesal sigue siendo del letrado.
Cuando le pides algo que no ejecuta, no responde "no puedo": te lleva a la pantalla donde se hace y te explica los pasos.
Tus datos, en tu espacio
El asistente opera solo sobre el espacio de trabajo de tu despacho. Las consultas y la búsqueda de contenido van filtradas por tu workspace, así que no hay forma de que aparezca información de otro despacho en tus respuestas. Es la misma arquitectura de aislamiento que explicamos en ¿es segura la IA con datos de clientes?.
Dónde vive
Tiene su propia sección, Asistente, en el menú lateral. Puedes fijar el contexto en un expediente para que todo lo que preguntes a continuación se refiera a ese asunto, y las respuestas traen tarjetas clicables: el expediente, el plazo, la tarea o el documento citado, a un click.
El consumo del asistente se muestra en la propia pantalla, así que en todo momento sabes cuánto te queda según tu plan.
Qué cambia en tu día
- Dejas de buscar: preguntas.
- Preparas una vista o una llamada con el caso resumido en treinta segundos.
- Detectas lo que se está quedando parado sin revisar la cartera expediente por expediente.
- Y los datos que te da son los tuyos, con su fuente, no una redacción convincente.
La IA que de verdad ahorra tiempo en un despacho no es la que escribe bonito: es la que sabe lo que tienes dentro y no te obliga a comprobarlo todo dos veces.
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